Hace
unos meses ni siquiera me había planteado correr un maratón, era algo lejano,
inalcanzable, una quimera. Hoy ya es una feliz realidad, aunque el camino para
conseguirlo no fue sencillo; atrás quedan muchas horas de entrenamiento, de
robar tiempo al descanso, de agobiarme con el calor, de empaparme con la lluvia,
de pasar frío, de vencer la pereza, de renunciar a las sidras de Gascona, de.....
Ahora
pienso que el único secreto para lograrlo fue el trabajo metódico, aderezado
con una buena dosis de constancia y una pizca de ilusión.
Tuve
la suerte de contar con la maestría de Fernando Azurmendi, capaz de convertir
lo muy difícil en asequible. Me diseñó un estricto plan de entrenamiento
que cumplí "por el libro" a
veces al borde de mis posibilidades.
Y
llegó el tan esperado 25 de noviembre, en la línea de salida los inevitables
nervios, las dudas, la tensión antes de la prueba. Llovía, pero a mí no me
importaba, la temperatura era muy agradable
y las ganas que tenía de empezar (y acabar) podían con todo.
A
mi lado Miguel, que me acompañaba en la aventura, cual perfecto caballero
andante, siempre pendiente y facilitándome las cosas. Actuó desde el principio como liebre de lujo marcando un ritmo que a mí me
resultaba cómodo, incluso podíamos ir hablando y riendo. Casi sin darme cuenta
los kilómetros fueron cayendo.
A mitad de carrera comenzamos a adelantar corredores que no habían sabido
dosificar las fuerzas o habían calculado mal la distancia. Ahí empecé a darme
cuenta de que Fernando me había preparado para
afrontar la maratón con todas las garantías de éxito: aún contaba con energía de reserva.
En
el kilómetro 34 mis cuádriceps empezaron a protestar por el esfuerzo extra,
tocaba sufrir un poco. Cinco kilómetros más tarde... ¡¡qué subidón!! diviso una
camiseta de CCN, era Marimar que nos
localizó y se unió a nosotros un rato para animarnos.
Las
molestias aumentaban en progresión geométrica, así que aflojé un poco la marcha
porque mis cuádriceps se habían declarado en huelga indefinida.
Pero ya estaba cerca de Anoeta, y los gritos
de ánimo de la gente me llevaron en volandas hasta el final. Me habían hablado
muy bien del público donostiarra, pero lo que me encontré superó con creces lo
imaginado; son sencillamente fantásticos.
Al
cruzar la meta toda la emoción contenida estalló, las endorfinas entraron en
ebullición y unas lágrimas rebeldes se asomaron
a mis ojos: por
fin mi sueño se había hecho realidad.
INÉS.

Enhorabuena. Me ha emocionado leer la crónica.
ResponderEliminarLos sueños son importantes, marcan un camino a seguir. Nos mantienen vivos. Cumplirlos es un lujo que está al alcance de unos pocos, casi siempre los más constantes y luchadores.
De nuevo, enhorabuena para ti y para todas las integrantes de correconnosotras por hacer realidad sus sueños, por no darse nunca por vencidas.
Enhorabuena y muchas felicidades Ines.
ResponderEliminarInés es nuestra primera maratoniana . A punto de cumplir 50 años nos ha demostrado a todas que siempre seremos lo bastante jovenes para hacer realidad nuestros sueños.
ResponderEliminarAy Inés, y luego dices.. qué bien te expresas qué bien narrado, me he emocionado leyendo tu experiencia. Decir que me siento orgullosa de ti, es quedarme corta. Que te admiro eso ya lo sabes, primero como persona, de las más íntegras que he conocido en mi vida y luego por la constancia de las personas que día a día, haga frío o calor, tienen la voluntad, la constancia, el tesón, la ilusión de superarse día a día, correr no es de cobardes, todo lo contrario, es de valientes.. enhorabuena campeona y espero verte muy prontito en la media de Segovia, ya casi totalmente recuperada de tu lesión.
ResponderEliminarTe quiero amiga.
un abrazo.
Susana
Enhorabuena por tu sueño conseguido y por una crónica emocionante...dan ganas de ponerse a ello!!
ResponderEliminarEsas lágrimas rebeldes son lo más bonito, porque marcan el final de un objetivo y una ilusión conseguidas.
Animo que ya estás casi recuperada, y a seguir adelante cumpliendo tus sueños, que en muchos casos también son los nuestros...felicidades.
Sonia Crespo.
Aún recuerdo nuestras primeras carreras juntos, he dicho carreras – bueno, eso vino después, con el tiempo, recuerdo como subíamos después de gimnasia a correr Mar/Miguel, Antonio, Marga, Asun, tú y alguno mas que se sumaba de vez en cuando a correr y Toni.
ResponderEliminarSin otra motivación que pasar el tiempo juntos, haciendo algo que nos gustaba: correr. Mas adelante llegaron las carreras “si” las carreras. Todavía recuerdo nuestra primera carrera Luanco – Candas saliendo de tu pueblo y con los nervios a flor de piel, corrías por primera vez y en casa; salíamos casi los últimos por que solo queríamos llegar y no importaba el puesto.
Luego vinieron nuestros primeros diez mil ( Iª 10 Km. de Ribadesella) y nuestro objetivo cambio, queríamos bajar de la hora y no entrar fuera de control – lo conseguimos; siguieron otras carreras como el Jurasico, etc.
Apareció “Corre con Nosotras” y Fernando, si Fernando Azurmeni, y ganamos un montón de colegas runeras. Cambiaron los entrenamientos: vinieron las series, el volumen, el trabajo orientado (fueron mejorando los tiempo) y aumentaron el número de carreras.
Quedaron en el camino muchas horas de: rodaje, sacrificio, tesón, Km., etc. Y con ello llego el cambio, te pusiste un objetivo ambicioso (donde ya no te pudimos acompañar, solo el entrañable Miguel “el de Mar”) y querías afrontar un Maratón, con “M” mayúscula. Y pusiste tierra de por medio 42....... Km., 42 .....para mi Inés. Estaba seguro de que con tu tesón lo lograrías, atrás quedaban muchas horas de entrenamiento, sufrimiento, dureza, etc.
Y llego en día, saliste concienciada y lo lograste, con un tiempazo.
Mi enhorabuena Inés, eres toda una campeona.
“tu liebre” un abrazo
Miguel
Inés, eres una luchadora. Yo no corro, pero siempre me ha parecido que lo que hace la gente que corre es como una metáfora de la vida; importa cada paso, el camino, y al final, llegas a conseguir lo que los demás y tú misma creías que era imposible. Por cierto, qué bien escribes...
ResponderEliminarEmocionante el relato de la carrera y narrado con pulso ¡Enhorabuena!
ResponderEliminarEstupendo post,Enhorabuena
ResponderEliminarUn saludo